MARÍA (JESÚS): DE MI CORAZÓN A MI BOCA
Lc 1:46-55

Introducción.-
No es necesario ser parte del Ministerio de la Alabanza para glorificar a Dios, sólo necesitamos llevar una vida consagrada a Él.

LA ALABANZA A DIOS REFLEJA LA CALIDAD DE SU VIDA ESPIRITUAL. Probaremos esta afirmación estudiando el cántico del Magnificat.
I EL CÁNTICO DE MARÍA, REFLEJA EL CONOCIMIENTO QUE TENÍA DE LAS ESCRITURAS.(Exp) Al leerla nos vienen a la mente expresiones del libro de los Salmos, y nos acordamos sobre todo del cántico de Ana (1S 2:2). Es evidente que M tenía en la memoria muchos pasajes de la Escritura. Sin duda había aprendido mucho de lo que contiene el A.T.. Y así fue que cuando por la abundancia de su corazón abrió su boca, movida por el Espíritu Santo prorrumpió en alabanzas, dando expresión a sus sentimientos en lenguaje que el Espíritu Santo había ya usado consagrado.

(Aplic) A mayor conocimiento de Dios, mayor motivos para alabarle. Nuestra alabanza se ve empobrecida a causa de nuestra ignorancia en las Escrituras. La fe se fortalece al ver las maravillas que Dios ha realizado de generación en generación. Por eso quedaron registradas.

(Exh) Cada año de nuestra vida, hagamos todo lo que esté de nuestra parte por instruirnos más y más en la Biblia. La hallaremos útil al acercarnos a Dios en la oración, pues ella nos suministrará el lenguaje más adecuado tanto para expresar nuestras necesidades como para agradecer. Sin duda que tal conocimiento de la Biblia nunca puede conseguirse sin un estudio diario constante. Mas el tiempo que le dedique nunca será mal empleado. Con el tiempo producirá frutos.

II EL CÁNTICO DE MARÍA, REFLEJA LA PROFUNDA HUMILDAD DE SU CORAZÓN.


(Exp) Elegida por Dios para el alto honor de ser madre del Mesías, habla de su propia «bajeza», y reconoce la necesidad de un salvador. No deja escapar una sola palabra que muestre que se considere como sin pecado o «inmaculada». Por el contrario, usa el lenguaje de aquellos a quienes la gracia de Dios ha hecho sentir sus propios pecados, sus almas necesitan un Salvador. Podemos asegurar que M se apresuraría a reprobar el honor que la iglesia de Roma le tributa.

(Ilust) Comparémosla con el árbol cargado de frutos Lc 18.10.

(Apl) Con nosotros muchas veces sucede lo contrario, entre menos frutos, más altivos.

(Exh) Imitemos la humildad de M. Como ella, huyamos de la propia vanagloria. La humildad es una virtud de gran excelencia que puede adornar el carácter cristiano. Es una virtud que está al alcance de los convertidos. No todos son ricos, no todos son doctos; no todos han sido dotados por Dios de talentos sobresalientes; no todos son predicadores; pero todos los hijos de Dios pueden estar vestidos de humildad.

III EL CÁNTICO DE MARÍA, REFLEJA SU VIDA DE GRATITUD A DIOS.


(Exp) Sobresale especialmente al principio del himno. Su «alma engrandece al Señor». Su «espíritu se ha alegrado en Dios», etc. Difícil es comprender todos los sentimientos que naturalmente debieron animar a una santa de Judá, al verse en posición de M; pero debemos tratar de traer a la memoria la expresión de ella cuando leamos sus palabra de alabanza como consecuencia de su gratitud.

(Ilu) En Lc 17:11-19 leemos de los 10 leprosos.

(Apl) Si no hay gratitud en nuestros corazones no puede haber alabanza. Si no hay reconocimiento de la obra divina, de los beneficios a nosotros, ¿de qué vamos a alabar a Dios?

(Exh) Haremos bien en seguir las huellas de M, acostumbrándonos a ser agradecidos. Este ha sido en todo tiempo un distintivo muy notable en los siervos de Dios. Levantémonos cada día con la convicción profunda de que recibimos más misericordias de las que merecemos. Acompañemos siempre nuestras oraciones con acción de gracias. (1S 7:12; Fil 4:6)
IV EL CÁNTICO DE MARÍA, REFLEJA SU CONOCIMIENTO EXPERIMENTAL QUE TENÍA DE LAS OBRAS DE DIOS CON SU PUEBLO.

(Exp) Se refirió a Dios como a Aquel cuya «misericordia es ... temen», como a Uno que «esparce... vacíos». Indudablemente dijo esto recordando la historia del AT. Y en hacer que naciera el Mesías en terreno tan estéril como era en esa época el pueblo judío- ella descubría la mano de Dios obrando de acuerdo con la alianza que había hecho con Israel.

(Apl) Nosotros vemos cada día cómo Dios bendice a las naciones, cómo Su mano llena de misericordia cubre a los que Le necesitan.

(Exh) El cristiano debe dedicarse al estudio de la historia de la Biblia y de la Iglesia, examinando la vida de cada personaje. Examinemos frecuentemente «las huellas del rebaño» (Cnt 1:8). Este estudio nos hará más manifiesto como es que Dios obra con su pueblo y nos enseñará qué deberemos esperar y nos animará cuando estuviéremos abatidos.

Conclusión.- María era una mujer consagrada a su Señor, su cántico nos lo prueba
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